13 de noviembre de 2007

La música de mi vida (I)

Durante mi vida he escuchado prácticamente de todo. Me crié entre sevillanas, coplas y rumbas, para emocionarme cuando escuchaba en la radio canciones de Van Halen, Hombres G o Mecano.
Los primeros discos (cintas en el rastro) que me compré fueron el Skateboard 3 y el Máquina Total 3. Era la época en la que me dió por 2 Unlimited y alguno más que vino después.

He probado cosas como bakalao y música maquinera, pachangueo y "gitaneo" (perdón por la expresión a quien le ofenda); he tenido extrañas relaciones con el britpop, del que me gustó cuando apareció (sí, era más de Oasis que de Blur), olvidé durante bastante tiempo y volví a rescatar, haciendo un efecto goma de cuando en cuando. He escuchado pop, rock, heavy, música ochentera, setentera... ahora no sería capaz de definirme, escuchando igualmente grupos como Metallica, Muse, The Beatles, Led Zeppelin, Audioslave, The Kooks, The Pipettes, AC/DC, Nirvana o Iron Maiden.

Pero pocos discos han marcado tanto una época como supuso el descubrimiento del Tragic Kingdom de No Doubt. Lo compré porque había escuchado el Don't speak en la radio (aún no sabía del Just a girl aunque me sonaba bastante) en una época en la que me sentía bastante identificado con la letra. Eran los años de alquilar discos con Davicin en la tienda de la calle Belén y posteriormente en Tazmania para copiarlos en una cinta (el CD fue una auténtica revolución).




Era la época de no tener ni un duro, cuando conseguí tras ímprobos esfuerzos juntar mil y pico pesetas (unos 7 euros) para comprarme la cinta en la novedosa tienda de Tipo, en la calle de la Plaza. En los años en los que iba al Skandalo a escuchar a un tipo que no sabía mezclar dos canciones que sólo hacían pum-pum-pum-pum y descubría el tabaco en sesiones con Viti del tipo "guárdatelo tú, que a mi me pillan", yo me emocionaba con Don't speak o me flipaba con Spiderwebs.

No Doubt fue el primer grupo del que tuve un CD original, cuando cayó el The Bacon Street Collection. Después vendría el CD homónimo y el Return of Saturn, donde me quedé plantado. En aquellos tiempos estaba ya en una de mis fases oscuras (comerciales) musicalmente hablando y, unido a una cierta precariedad económica, dejé de comprar discos, aunque siempre me picó no terminarlos. Han llegado a convertirse en el único grupo que me guste o haya gustado y del que me he negado sistemáticamente a descargar copias privadas sin ánimo de lucro ;)

Siempre me digo que un día me los bajaré. Fue el único grupo del que me dejaron poner un poster en la pared (cosas de madres, que si se hacen agujeros con chinchetas y el celo se cae, etc.) y el único del que todavía tengo por ahí una carpetilla con fotos y recortes (qué pasa, yo también tuve una época fan). Por cierto, Laurita, aún conservo el dibujo a carboncillo que me hiciste de Gwen.

Y en el fondo les debo más de lo que pienso. No son el máximo exponente del rock, ni lo primero que escuché con instrumentos de cuerda enchufados a un ampli, pero fue en aquella época cuando empecé a cogerle el gustillo a aquello de las canciones tocadas con una guitarra eléctrica.
Qué pena que por aquel entonces aún tocase el teclado...

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